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Europa y la revolución de Big-Data en medicina: una fuerza de progreso no exenta de dificultades

La Medicina ha sido tradicionalmente una ciencia de observación y experiencia. Durante miles de años los médicos hemos integrado el conocimiento de las generaciones anteriores con nuestra experiencia de tratar pacientes. Muchos de estos avances se han forjado en el ensayo y error. Actualmente la dinámica de generación de conocimiento ha cambiado drásticamente. La digitalización de la medicina permite compartir progresión en los conocimientos de las enfermedades o respuestas terapéuticas de todas partes del mundo. El mundo entero podría ser una base de datos común integrando información del genoma con muchos tipos de datos fisiopatológicos, clínicos, ambientales y de estilo de vida. Lo que para muchos es una oportunidad, para otros es una pesadilla de retos tecnológicos, consecuencias imprevisibles así como de pérdida de privacidad y autonomía.

Por vez primera estamos en disposición de medir una cantidad ingente de parámetros pero, ¿qué podemos hacer con estos datos?. Datos que no son inmediatamente información, e información que no es automáticamente conocimiento. El abordaje de este reto requiere una actuación decidida y global para no perder la oportunidad de progreso con derivadas, no sólo en la medicina, sino también sociales y económicas.

Una hoja de ruta debería: a) Lanzar proyectos piloto en la aplicación de big-data en salud involucrando a todos los estamentos del sistema acercando el concepto a la clínica y probando el valor de recoger y analizar la información utilizando herramientas de computación; b) Aprovechar el potencial de la ciencia abierta sin restricciones incluyendo el acceso libre a los datos y a la información científica publicada; c) Impulsar la colaboración de todos los agentes del sistema incluyendo clínicos, investigadores, organizaciones de pacientes, administraciones, fabricantes de software, agencias reguladoras, compañías de seguros, farmacéuticas, bioinformáticos, bioestadísticos y científicos de computación; d) Fomentar la rápida transición a los nuevos modelos de computación y estadística que permita la integración de datos a través de múltiples escalas de tiempo y espacio ahondado en la biología de sistemas; e) Armonizar el marco regulatorio par la investigación en salud y la integración de datos de diversas procedencias y países.

La revolución digital está en marcha, lo que ha llevado a la transformación o desaparición de un gran número de industrias. Se incrementa la miniaturización, la automatización y cada vez más la convergencia de inteligencia artificial y la robótica. El campo de la Medicina no escapa a estos desarrollos y big-data como una fuerza de progreso puede y debe jugar aún un papel más relevante. En Europa, los retos de esta revolución deben abordarse a través de las fronteras con amplia colaboración entre todos los estados. El elemento principal para su abordaje es la fuerza que proporciona el trabajo colaborativo. Aquellos países que sean capaces de comprender la diversidad cultural y tener la disposición y altruismo de compartir, son los que tendrán las mayores posibilidades de éxito futuro.

 

Josep Redón i Mas

Director Científico IIS INCLIVA